RIO DE JANEIRO

¿Por qué debería ir?

Porque aquí se gozan el sol, la playa, la samba, la Fórmula 1, la bossa-nova y el fútbol. Su gente está acostumbrada a agradecer cada mañana lo que tiene; no a lamentarse por lo que no tiene. Verá muchos desaprensivos. Si encuentra un carioca depresivo, avise a la policía. Se trata de un infiltrado. El carioca ama su ciudad imperial, barroca y aristocrática, y apenas existen barreras físicas y humanas que separen a pobres y ricos. Ahora se hacen tours por las favelas y el turista puede bailar todo el año en las escuelas de samba del Carnaval. Los que prefieren la naturaleza tienen aquí el mayor parque urbano del mundo. Los gozadores del sol, veinte kilómetros de playas y pocos centímetros de tanga. Los viciosos del arte, cientos de galerías y museos. Los que suben su adrenalina comprando, todas la opciones para bajarla. Lo importante es que no se termine el día sin haberlo gozado. ¡Sea protagonista en esta ciudad-espectáculo!

No se lo pierda!

Las grandes zonas de la ciudad son conocidas por Sur y Norte. Areas principales: Centro, donde se concentran las oficinas, los grupos empresariales, los edificios históricos; Lapa, viejo barrio escenario de novelas; Santa Teresa, uno de los barrios de artista y galerías, con antiguos chalets; Catete y Flamengo, donde se han instalado muchos de los hoteles más lujosos; Botafogo, que acoge embajadas y consulados, un barrio ruidoso y con muuuuucho tránsito vehicular; Copacabana, la más famosa playa de Sudamérica, con muy buen comercio; Ipanema y Leblon , con buenas playas y la gente más acomodada de Río, y Barra da Tijuca, famosa por sus playas y sus mansiones que intentan pasar inadvertidas.

Emocionarse con el mejor Río
Levántese muy temprano y pida que un taxi lo lleve al Posto 6 de Copacabana, a la altura de Clube dos Marimbas. Cuando llegue, no pestañee siquiera y dirija su vista al horizonte. No necesitamos explicarle mucho más. Ahí, frente a sus ojos, tendrá toda la explicación de por qué Río es un privilegio para quien la conozca, y por qué los cariocas sencillos viven agradecidos y alegres, aunque les falte casi todo lo demás.

Convento de Sao Benito
Se le tiene por el más bello edificio colonial de la ciudad. Los domingos, misa gregoriana en la iglesia del monasterio, de estilo barroco, con sus altares, columnas y paredes recubiertas en pan de oro. Queda en el centro, sobre una colina, en el colegio del mismo nombre. Ir en auto o bus. Hay canto gregoriano todos los días a las 7 de la mañana y los domingos a las 10:30.

Jardín Botánico
Es un trozo del Amazonas en medio de la ciudad, sobre las espaldas de la playa de Leblon. Tiene seis mil especies y un magnífico orquideario. Fundado en 1808, cubre 137 hectáreas. Tiene una entrada neoclásica y antiguas estatuas de bronce. Árboles de todos los continentes, infinidad de broemelias, azaleas y rosas. Construcciones de época. Un gran lugar. Obra del príncipe portugués Dom Joao, más tarde monarca, durante su exilio en Río. Ir en auto o bus; la entrada principal está en la Rua Jardín Botánico. Si ama las palmeras, no falte. Será una fiesta.

Corcovado
Colina donde se encuentra el Cristo Redentor con vistas de la ciudad, la bahía de Guanabara y las playas desde lo más alto. El Cristo Redentor es la torre Eiffel de Río, obra del francés Paul Landowski y el ingeniero brasileño Heitor da Silva, financiada en parte por el Vaticano. Instalado en 1931. Insignia de Río. Tiene 30 metros de alto y se halla sobre base de ocho metros, una capilla donde cabe un centenar de fieles sentados. Debe subirse unos 220 escalones. Está estrenando escaleras eléctricas y ascensores. Vaya en auto o en el tren especial, desde Rua Cosme Velho. De ida o de vuelta pase por el Museo Naif, tal vez el más grande del mundo, y por un barrio de los años 40, en torno a una plaza adoquinada, cuyo centro es el Largo do Boticario

Pan de Azúcar
Son dos cerros, no uno solo. El más bajo, el Urca, tiene 220 m; y el Pan de Azúcar, 575 m. Para subir a ellos existe un teleférico cuya entrada está situada frente a la plaza General Tiburcio. Se paga el ingreso. La subida en funicular se puede hacer en dos etapas. Primero se llega a Urca, donde hay muchos miradores naturales. Luego al Pan de Azúcar, desde donde se obtiene una vista de 360°, incluyendo la playa de Copacabana, la bahía de Guanabara, el mar, el Cristo del Corcovado, el Centro y Niteorói. Venta de recuerdos y comida. El teleférico funciona de 8 a 22 horas. Al morir el día se puede ver una gran puesta de sol y la ciudad llena de luces. En el cerro Urca existe servicio de helicóptero que lleva en siete minutos hasta el Pan de Azúcar, el Corcovado y las playas. Algo menos de 50 dólares por persona.

Parque Nacional Tijuca
Se trata del bosque urbano más grande del mundo, de 120 kilómetros cuadrados (3.300 hectáreas), patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera (UNESCO). En su interior se encuentra el Corcovado. Un emperador nacido en Río, Pedro II, hizo reforestar con plantas originales estas tierras que estaban calvas después que les plantaran caña de azúcar y café. Si quiere mirar la ciudad, llegue hasta la Vista China o Chinesa, una pagoda, desde la cual cubrirá la ciudad magnífica. Creado para la protección de la flora y la fauna de la selva, es una excelente oportunidad para los que gustan de la naturaleza. Hay brisa, cascadas, senderos, caminos que llevan lejos, sietecueros, yarumos y un clima frío de montaña. Sólo la vista hacia las montañas con sus favelas le dirán que no está en el paraíso. Se accede en auto, bicicleta o tour. Puntos de entrada en Barra de Tijuca, Sao Conrado, Alto de Boa Vista y Santa Teresa.
Haga un jeeptour. Viaje al aire libre, para verlo todo, pues estamos en una de las ciudades más escenográficas del planeta. Lo llevarán por el antiguo y bohemio barrio de Santa Teresa, la parte colonial, donde puede tomar un tranvía, que recorre calles empedradas, angostas, llenas de chalets que hoy habitan los artistas. Los tranvías pasan cada media hora, hasta las diez de la noche. Si se sienta, le cobran. Si va de pie, no. Hágalo solamente de día o de noche en grupo. El tour en jeep a la Floresta de Tijuca puede prolongarse al Corcovado, que se encuentra dentro del parque.

Tour a favelas
En Río hay unas 500 favelas, que son la cuna de la música popular brasileña y de las escuelas de carnaval. Las más grandes y reconocidas son Rocinha y Mangueira. Surgieron en los años 50. Hoy los que tienen más autoridad en Rocinha se dedican a encabezar el tráfico de drogas. Pero es una ciudad de más de 60 mil personas, con sucursales bancarias, supermercados, restaurantes, cybercafés, iglesias y hasta venden La Cajita Feliz en el McDonald… Puede visitarlas, pero contrate un tour y siempre siga las instrucciones y recomendaciones del guía. En www.favelatour.com.br se ofrecen muy buenas visitas a Rocinha y Vila Canoas.

La Catedral
En la Avenida Chile se levanta la futurista catedral metropolitana (1976), llamada Sao Sebastián, en homenaje al patrón de la ciudad. La construcción parece inspirada en una de las pirámides mayas de Yucatán, hecha en cemento y cristal, rodeada de edificios de multinacionales. En este barrio se iniciaron Burle Marz, Oscar Niemayer, Lúcio Costa y otros arquitectos que construyeron Brasilia, la ciudad que le quitaría la capitalidad a Río. También construyeron en Flamengo, gran barrio de museos, así como en el barrio de Glória. La catedral tiene una capacidad para cinco mil personas sentadas, pero en la última visita que el Papa se hizo el milagro: cupieron veinte mil. Se encuentra relativamente cerca de las iglesias barrocas de Santo Antonio y Sao Francisco da Penitencia

La catedral del fútbol
Visite el estadio Maracaná, en el barrio de Sao Cristovao, donde un antiguo empleado le hará un relato muy sentido de cómo fue el Maracanazo, en el que Brasil perdió contra Uruguay el título de campeón mundial de fútbol en 1950. Y, naturalmente, le relatará sus mil triunfos. Tenía capacidad para 200 mil espectadores. Remodelado, quedó para 122 mil. En días de partido se puede regresar de noche sin riesgo. Los otros días, haga visitas con luz, que puede contratar en su hotel. Estación Maracaná del Metro.

La catedral del Carnaval
No puede faltar una visita al sambódromo, aunque esté vacío. Diseñado por Niemeyer, es desde 1984 la sede del Carnaval de Río, orgía de símbolos y mitos En febrero no le cabe un alma, pues participan 14 escuelas de cuatro mil personas cada una. Con un máximo de ocho carrozas deben recorrer su kilómetro de largo en una hora con 20 minutos, todos al mismo compás. Los mejores puestos para disfrutar el espectáculo completo son los de las graderías siete y nueve. Ir a carnaval para un turista, con asiento en estos sitios puede costar entre 150 y 200 dólares. Nadie debería irse sin haber sentido la fuerza del Carnaval. Esa fiesta en que los obreros se disfrazan de millonarios, los hombres de mujeres, los grandes se portan como niños y los niños ven cosas que sólo deberían ver los grandes. Erotismo e inocencia. Empieza la noche del viernes y continúa hasta el amanecer del Miércoles de Ceniza. Son cuatro días que no saben de noches. Durante las primeras dos noches, dominan los bailes de carnaval. Miles de personas llenan las salas de baile. En las dos noches siguientes, el carnaval deja paso al desfile de las escuelas de samba, que se realiza en este Sambódromo. Los asientos del Sambódromo, que es un estadio con capacidad para 85.000 personas, se venden caras. Pero no todo se concentra aquí. Enormes grupos de enfiestados se toman las calles de Copacabana e Ipanema. Río se paraliza entre el sábado anterior al Carnaval y el Miércoles de Ceniza. Nos confesamos los domingos para volver a pecar el lunes, dicen los cariocas. Para ir al Sambódromo llegue a la metroestación Praca Onze.

La vieja Río
El centro de Río ha sido gradualmente recuperado. Posee muchas reliquias del viejo Brasil, de la vieja capital, que merecen ser apreciados. Algunas áreas como Cinelandia y Praça XV, son perfectas para recorrerlas caminando. Parques, innumerables plazas, restaurantes tradicionales y tiendas son las atracciones adicionales del lugar. Edificios coloniales tienen una cierta abundancia en el área de la plaza 15 de Novembro, que la gene llama Praca Quinze. En ella se encuentra el nada impresionante edificio que fuera Palacio Imperial y luego central de correos, para terminar ahora como sede de un centro cultural y sala de exposiciones de arte contemporáneo. Los modernos edificios financieros dominan el centro.

Barrio bohemio
El distrito Santa Teresa es uno de los más antiguos de la ciudad y el lugar elegido por artistas e intelectuales. Está en un pequeño cerro o morro, y durante el siglo XIX fue el lugar de residencia de familias patricias. La mejor manera de llegar es en tranvía (sin perder de vista la cartera) y luego caminar por sus empinadas callecitas. Muchas de las mansiones se han transformado en galerías con interesantes muestras de artistas locales. Evite andar de noche por sus calles solitarias.

Dónde se ubica

Río de Janeiro se encuentra cerca del trópico de Capricornio en el sudeste de Brasil, sobre el Atlántico, a 360 kilómetros de la frontera con el estado de Sao Paulo. Ocupa una zona de enormes playas de la bahía de Guanabara, lagunas, selva y colinas características, que le otorgan sus rasgos inconfundibles. La bahía tiene 380 kilómetros cuadrados.

Dónde comer rico

Tanga, caipirinha y feijoada son algunas de las deudas livianas que el mundo tiene con Río de Janeiro. La tanga es minúscula, la caipirinha no tiene límites y la feijoada es sólo del día sábado (como en Chile la empanada es para el domingo).

Pero la feijoada se está convirtiendo, por el turismo, en plato de cualquier día. Se prepara con frijoles negros, carne salada, harina de mandioca (farofa) más naranja y unos 20 ingredientes. Los precios de feijoadas para dos personas varían entre un restaurante popular y otro elegante, de 7 a 40 dólares.

Entre las otras comidas populares sobresalen las propias de de Minas Gerais y la muy africana de Bahía. También los rodízios (restaurantes a precio fijo), las churrascarias y los galetos, donde la mayor parte de los clientes comen pollo con arroz.

Hay lugares donde de la ciudad de Río que puede ser un torrente de placer. Seleccionamos rigurosamente algunos nombres, entre miles:

Comer y beber

Babusca
Cocina brasileña. En Hotel Florida. Ferreira Viana 81, sector de Flamengo.

Bracarense
Excelente cervecería. Rua José Linhares, 85, sector de Leblon.
Casa da Feijoada. Todos los días, menos lunes. Rua Prudente de Moraes, 10-B, Ipanema.

Hotel Caesar Park
Sin rival en feijoada, sólo los días sábado. Av. Vieira Souto, 460.
Academia da Cachaca. Caipirinhas mundiales. Rua Conde de Bernardotte, 26, Leblon.

Garota de Ipanema
Café-bar. Rua Vinicius de Moraes 49, Ipanema.
Bar Lagoa. Bohemia tradicional carioca y muy buena cerveza. Av.Epitácio Pessoa 1674, Lagoa.

Bar Carlitos
Caipirinhas excepcionales. Rua Alvaro Alvim, 36, Cinelandia, Centro.
Mercado de Sao José. Patio de comidas en un mercado de barrio. Restaurantes y tabernas con mesas al aire libre. Rua das Laranjeiras, 90, Flamengo.

Antiquarios
Comida portuguesa, ambiente de casa de antigüedades? comida fresca, altos precios. Rua Arístides Espínola 19, Leblon.

Jobi
Excelente cervecería. Av. Ataúlfo de Paiva, 1166, Leblon (en el número 620, los mejores jugos de frutas).
Confitería Colombo. La hora del te, el café, los dulces. Estilo Art Nouveau. Rua Gonçalves Dias 32, Centro.

Datos de compras

En Brasil, todos los precios bajan para la temporada de junio y julio, pues por el invierno disminuye el turismo. Ipanema es la zona de moda de toda la ciudad. Los sitios más exclusivos, y donde se consiguen artículos de todos los precios, están en el sector que rodean las calles Barao da Torre, García D’ Avila, Visconde de Pirajá y Aníbal de Mendonza. Muchas boutiques. Ropa fresca en fibras naturales.

¿Gangas? Tiene que ir al Centro. Otra opción son los mercados al aire libre. Una feria artesanal, la Feria Hippie, se instala los domingos de 9 a 18 horas en Praça General Osório de Ipanema. Y la feria Babylonia, sobre todo de ropa y bisutería, en el Jockey Club (Praça Santos Dumont, s/n, en Gávea). También Gávea, lo muy llamativo en el Shopping de Gávea. Es uno de los más acogedores y tranquilos junto con el Fashion Mall, de Sao Conrado, que luce las tiendas más sofisticadas de la ciudad.

También hay muchas galerías de tiendas en Ipanema y Leblon. El BarraShopping, en Barra de Tijuca, con un centenar de tiendas en Av. das Americas 4666. Interesante la calle Visconde de Pirajá -casi un mall abierto, en Ipanema-, que tiene muchas tiendas con accesorios de playa, bikinis, tangas y gangas, y artículos originales para la casa. En Leblon, interesante Rio Design Center, con feria de antigüedades los domingos. Se especializa en productos para el hogar, muebles, objetos de arte y decoración. Además, en él se realizan exposiciones de diseño, artes plásticas. Av. Ataulfo de Paiva, 270.

Vida nocturna

Los que prefieren no gastar en caros night clubs, tienen opciones entretenidas. Van a lugares llamados inferninhos y gafieiras, donde abunda la capoeira, la samba, los ritos del candomblé y espectáculos eróticos, claros subproductos del Carnaval, que se niega a morir el resto del año. Para ver y bailar samba, los turistas, casi sin falta, van a la churrascaria Plataforma, que Tom Jobins definió como una churrasquería de confianza y amplia, algo imprescindible para librarse de los chatos, es decir, los pesados (Rua Adalberto Ferreira, 32). También gusta el Päo D’Acucar (Av. Pasteur 529).
Oiremos sin falta los nombres de Praia Vérmela, samba, bossa nova, Tom Jobim, Vinícius de Moraes, Chico Buarque. En ellos existe alegría y oportunidades de bailar, es cierto, pero hoy día hay más verdad en las escuelas de samba, muchas abiertas al público de febrero a noviembre. Estas son recomendables los sábados por la noche:

1. Escola Unidos de Vila Isabel. R. Visconte de Santa Isabel, 34.
2. Escola Emperatriz Leopoldinense, R. Professor Lace, 235.
3. Escola Mangueira, R. Visconte de Niterói, 1072.
4. Escola Salgueiro, R .Silva Teles, 104

Biblo’s Bar es la discoteca ideal para mujeres que busquen algo de emoción y aventura, ya que es frecuentada especialmente por personas sin compañía. Help es la discoteca más grande y ruidosa de todo Río.

Datos prácticos

1. El Metro es otra buena opción para recorrer la ciudad. Opera de lunes a viernes de 6 a 23 horas. Durante el fin de semana sólo trabaja de 14 a 20 horas, y cierra los feriados.

2. Use taxi si se va a mover en la zona principal de playas: Copacabana, Leblon, Ipanema. Pero si va a viajar a menudo entre estas playas y Barra da Tijuca o en distancias semejantes, arriende un auto.

3. No intente bañarse en las playas de Botafogo o Flamengo. Son buenas, por el entorno y para tomar sol, pero están muy contaminadas. Tiene muchas otras para escoger y regodearse.

4. El viaje en bus del aeropuerto al hotel dura aproximadamente una hora.

Le recomendamos

1. Ha mejorado sensiblemente la seguridad en torno a las playas principales y en el barrio de Santa Teresa. Conviene, sin embargo, evitar andar solo y de noche por sus calles vacías.

2. Evite tomar taxis en los aeropuertos y estaciones ferroviarias. Sus conductores normalmente no son confiables al cobrar.

3. Como en toda metrópoli moderna y súper poblada es importantísimo proteger documentos, dinero, joyas y compras valiosas.

Playas

La mayor parte de las playas de Río se encuentran en el sector del centro y el llamado Sul (sur) de la ciudad. Del centro al sur se pasa por varios túneles. En este centro y sur están Copacabana, Ipanema, Leblon, Botafogo, Flamenco, Urca, Arpoador, Barra de Tijuca y Sao Conrado. En todas se practican muchos deportes, y en muy pocas la natación, por falta de seguridad del mar.

La ciudad dispone de unos 20 kilómetros de lindas playas, de las cuales Copacabana, Ipanema y Leblon tienen sus calles cerradas al tránsito durante los fines de semana. La gente puede pasear sin ruido ni humos de motores, y sin riesgos. Al caer el sol, se llenan de artesanos y vendedores de recuerdos. Los restaurantes dejan escuchar su música en vivo. Las calles que se cierran son Av. Atlantica, Vieira Souto y Delfim Moreira, que corresponden a Copacabana, Ipanema y Leblon, en este orden.

Barra de Tijuca y San Conrado, en cambio, no necesitan tanto cuidado de la autoridad, pues normalmente no se producen aglomeraciones, salvo de últimos modelos. Las usa la juventud dorada para tostarse. (Aquí les llaman Maurizinhos y Patrizinhas). Sin embargo, muchos consideran que la mejor playa y la más linda y mantenida es la de Grumari, 40 kilómetros al sur. Sus arenas son rojas y sus aguas no muy calmas, pero abunda el sol y los trajes de baño dejan poco -¡pero muy poco!- a la imaginación. Cerca se encuentra Prainha, ventosa, bonita y excelente para el surf.

Otras playas de la ciudad -no todas incontaminadas- son Arpoador, Diabo, Portao, Joatinga, Quebra-mar, Reserva, Macumba, Guaratiba y Restinga da Marambaia.

Copacabana e Ipanema
Copacabana gusta mucho a la mayoría. Gusta menos a los que buscan una playa que, sin dejar de ser genuinamente carioca, luzca más tranquila, algo más refinada y sea mejor para bañarse. Este tipo de turistas opta por Ipanema. Es su vecina, separada sólo por el arenal-playa de Arpoador. Copacabana es, sin lugar a dudas, la más famosa de Sudamérica. No sólo de Brasil. Muy ancha, con la clásica forma de medialuna que la gente espera, y se prolonga por dos kilómetros. Su nombre viene de una tradición religiosa boliviana del lago Titicaca, que también da el nombre a su avenida principal: Nossa Señora de Copacabana. Así se llama un pueblo del altiplano andino, construido en hermosas laderas verdes, de notoria religiosidad. La playa brasileña se caracteriza por su ambiente sensual, por el alegre desenfado. Los deportistas y el lucimiento de cuerpos en que está prohibida la grasa y aconsejada la crema para tostarse. En el vecindario hay tiendas de moda y hasta joyerías a precios razonables, y algunas de las mejores boutiques de Brasil.

Para la noche de Año Nuevo, millones de personas se acercan a esta playa y a otras vecinas. Celebran, agradecen. Es el Yemanjá. Miles de lamparillas con velas quedan flotando con sus luces de luciérnaga en las aguas nocturnas de la bahía. Todo un espectáculo. En popularidad, le sigue Ipanema, la playa que Vinicius de Moraes dejó colgada en los sueños de la gente. Ahora en una calle vecina, llamada justamente como el poeta cancionero, muerto en 1980, subsiste con mucho éxito turístico el café La Garota de Ipanema. También ha muerto, en 1994, Antonio C. Jobim, que hiciera la música de La Chica de Ipanema, y mago de la bossa nova. El barrio es de residencias elegantes, de buenos hoteles y restaurantes. La playa incluye extensa área gay.

Leblon y Sao Conrado
Son preferidas por los que quieren algo distinto. Leblon es vecina de Ipanema, de la cual le separa un canal que llega al mar. Muy carioca, de ambiente bastante parecido a Ipanema, aunque más tranquila y con menos desperdicios dejados por bañistas y vendedores. Sao Conrado, en cambio, se halla lejos, tiene una pequeña bahía rodeada de colinas llenas de vegetación tropical, y una playa admirable, Pepino. Es más exclusiva, y siempre la veremos amenizada por los practicantes de alas delta que se lanzan de la llamada Piedra Bonita, que tiene 500 m. La playa sólo se llena el fin de semana.

Barra de Tijuca
Al oeste de Sao Conrado sigue la mayor playa de todas, Barra de Tijuca, de 12 kilómetros de largo. Tiene comercio, cines y restaurantes, pero menos densidad comercial que las otras. Esto atrae a quienes buscan un lugar más cerca de la naturaleza original. Ya tiene, eso sí, su New York City Center…, que empeora el pronóstico a mediano plazo.